Hiroshima y Itsukushima (Miyajima)
Hiroshima es una ciudad que, al principio, no tenía muchas ganas de visitar. Me costaba imaginar cómo, después de algo tan devastador, podía crecer la vida. Cómo un lugar marcado por un hecho tan doloroso podía sentirse hoy como un buen lugar para estar. Y sin embargo, me sorprendió. A pesar de que la historia está muy presente en cada paso, Hiroshima se siente en paz.
En 2025 vimos una experiencia muy particular: estuvimos justo el día de la conmemoración de los 80 años (Videito). Eso sin duda influyó en cómo sentimos la ciudad. En esta guía intento dar un paneo general de todo lo que pudimos recorrer en un solo día, para que puedan organizar su visita.
Muy cerca de la ciudad, y combinando con ferry, visitamos la isla de Itsukushima (Miyajima). Es un lugar hermoso, donde ojalá nos hubiéramos quedado más tiempo. Aun así, pudimos ver varias cosas, así que también dejo un recorrido general con lo que se puede visitar.
Tip: revisen siempre los horarios del ferry para poder volver. Si pueden quedarse a dormir en la isla, no lo duden: Miyajima al atardecer es un planazo! ⛩️
Intro: Hiroshima
Es imposible visitar Hiroshima sin reflexionar sobre el ser humano, la historia y la humanidad. Uno podría pensar que todo esto pertenece al pasado, pero no es así: al día de hoy siguen existiendo guerras y tensiones internacionales vinculadas a las armas nucleares. Parece antiguo, pero no lo es.
Lo que más me sorprendió fue la calma. Caminar por Hiroshima se siente distinto. Tal vez en comparación con otras ciudades, pero la paz está presente. Tal vez genera ese efecto que a lo largo de la ciudad aparecen estatuillas, placas y monumentos que recuerdan historias individuales y colectivas. También tiene un castillo, pero como sucede con muchos castillos en Japón, no suele ser una prioridad. El predio y los alrededores son agradables para caminar, pero si solo tenés un día en la ciudad, el foco claramente está en otros lugares.
En esta guía te dejo los datos que me parecen más relevantes para organizar tu viaje y entender qué estás viendo mientras caminás por una parte clave de la historia de la humanidad.
🕊️ Visitas de la Paz
El Parque Conmemorativo de la Paz es el corazón de Hiroshima.
- No es un parque tradicional: es un espacio amplio, abierto y silencioso, pensado para caminar despacio, observar y reflexionar.
- Está construido en la zona más afectada por la explosión y conecta, de forma intencional, los principales memoriales de la ciudad.
- No tiene un recorrido exacto. A diferencia de otros puntos turísticos, acá no se trata de ver “cosas”, sino de entender lo que significan.
Hay muchísimos memoriales, pero abajo te dejo una lista de los más significativos:
El mejor consejo que te puedo dar: Dentro del parque hay un grupo de voluntarios, en su mayoría personas mayores, que ofrecen recorridos guiados gratuitos por el parque y algunos de sus monumentos. Estas personas son una conexión directa con la historia. No es algo que vaya a existir para siempre, y escuchar lo ocurrido desde una voz local y humana es una experiencia que no se olvida. Si empezás tu visita con un voluntario, después vas a recorrer los memoriales con otros ojos.
Nuestra experiencia: La señora que nos guió había vivido muchos años en Europa, por lo que su inglés era excelente. Nos contó la historia de su abuelo, un niño que trabajaba ayudando a derribar casas para abrir caminos, como tantos otros chicos en esa época. Un día se enfermó del estómago y su madre no lo dejó ir a trabajar. Él intentó escaparse, porque necesitaba ir, pero ella lo obligó a quedarse en casa. Ese día cayó la bomba atómica.
A pesar de la destrucción y de las enfermedades que vinieron después, él sobrevivió. Se salvó la vida solo por un dolor de panza. La mujer que nos dio el recorrido nació en esa misma casa donde ocurrió esta historia. Es, sin dudas, lo que más voy a recordar de nuestro paso por Hiroshima.
De todo lo que hay para ver en la ciudad, realmente creo que lo más valioso es hacer el recorrido con un voluntario.
Memoriales
Otros memoriales
Los otros memoriales y monumentos, donados por distintos países, demuestran que la memoria y el dolor de lo ocurrido son compartidos a nivel mundial.
Estudiantes movilizados
Dedicado a los estudiantes obligados a realizar trabajos forzados durante la guerra. El relieve muestra escenas de trabajo cotidiano y subraya que no se trataba de soldados, sino de menores forzados a participar de la guerra.
La Llama de la Paz
Está encendida desde 1964 y solo se apagará cuando no existan más armas nucleares en el mundo. Representa la memoria activa y el compromiso con la paz.
La llama está contenida dentro de un arco blanco que no es decorativo. Desde el arco, el parque guía la mirada de forma intencional:
Primero la llama (memoria viva), luego el Cenotafio (las víctimas), y, al fondo, la Cúpula de la Bomba Atómica (la destrucción). La alineación no es casual y conecta memoria, personas y destrucción en una misma línea.
El Monumento a los Niños por la Paz
Sadako Sasaki tenía dos años cuando cayó la bomba. Aparentemente había sobrevivido sin secuelas visibles, pero unos años después fue diagnosticada con leucemia, una de las enfermedades causadas por la radiación.
Mientras estaba internada, comenzó a hacer grullas de papel, inspirada en una tradición japonesa que dice que quien logra plegar mil grullas puede pedir un deseo. Si bien su deseo de recuperarse no se cumplió, tras su muerte sus compañeros de escuela decidieron continuar haciendo grullas en su nombre y comenzaron una campaña para crear un monumento que recordara no solo a Sadako, sino a todos los niños afectados por la bomba. Desde entonces, miles de grullas de papel llegan cada año desde todo el mundo, especialmente enviadas por escuelas. Las grullas no se conservan indefinidamente: cuando el papel se deteriora, se recicla y se transforma en cuadernos y otros objetos.
Creo que casi todos conocemos la idea de hacer las mil grullas, y más o menos la tenemos en la cabeza porque nos la enseñaron en el colegio cuando hablaban de estos temas.
Pero hasta hacer este recorrido no conocía su origen ni la historia de Sadako, que hoy es uno de los símbolos más reconocidos del mundo contra las armas nucleares
Cúpula de la Bomba Atómica
- 1915: El edificio se inauguró como el Salón de Promoción Industrial de su prefectura. Un edificio administrativo donde se realizaban exposiciones, ferias y eventos para mostrar el desarrollo económico e industrial de la región.
- Post 1945: Durante décadas, el edificio quedó abandonado y deteriorándose, sin protección oficial. No fue fácil decidir qué hacer con él. Para muchas personas era un recuerdo demasiado doloroso; para otras, dejarlo en pie era una forma de no olvidar y de mostrar al mundo lo ocurrido sin necesidad de palabras.
- 1966: El gobierno decidió conservarlo tal como estaba, sin reconstruirlo. La intención es mantener visible la herida. Más adelante se realizaron refuerzos estructurales para evitar su colapso, siempre respetando su estado original.
- Hoy: la Cúpula deja una pregunta abierta hacia el presente y el futuro: qué hacemos con la memoria, qué elegimos recordar y por qué.
¿Por qué este edificio quedó en pie?
Por dos razones: su estructura de hormigón y ladrillo, y el hecho de que la bomba explotó casi directamente encima. La onda expansiva descendió de forma vertical, mientras que los edificios alrededor colapsaron por el impacto lateral.
A diferencia de la mayoría de los sitios declarados Patrimonio de la Humanidad, la Cúpula no se conserva por su belleza ni antigüedad, sino como advertencia. Es uno de los pocos lugares UNESCO que existen para incomodar y hacer reflexionar. Otros ejemplos similares, son: Isla Robben, donde estuvo preso Nelson Mandela, y el Campo de concentración en Auschwitz.
El agua como símbolo
El agua está muy presente y no es casual. Después de la explosión, una de las palabras más repetidas por las víctimas fue agua. Muchas personas, con quemaduras y heridas graves, intentaron llegar a los ríos que rodean la zona en busca de alivio.
Además de los ríos, el agua aparece en pequeños gestos dentro del parque: fuentes, canalizaciones y espacios donde fluye de manera constante. En Hiroshima, el agua no es decorativa: representa alivio, memoria y cuidado.
Espacios históricos y museos de Hiroshima
Castillo de Hiroshima y Jardín Shukkei-en
El Castillo de Hiroshima fue una fortaleza importante de la región. Obviamente, fue destruido por la bomba atómica y reconstruido en 1958. Hoy funciona como museo, con foco en la historia antes de la guerra.
No entramos al castillo pues si solo tenés un día en la ciudad, no es una prioridad frente a todo lo que ofrece la zona de la Paz. Aun así, como ocurre con muchos castillos en Japón, el predio y los alrededores valen la caminata.
Muy cerca se encuentra el Jardín Shukkeien, un jardín japonés tradicional creado en el siglo XVII y logró sobrevivir parcialmente al bombardeo.
Es un espacio tranquilo y cuidado, ideal para bajar un cambio sobre todo después de la intensidad emocional del Parque Conmemorativo de la Paz.
Museo Conmemorativo de la Paz
Este museo es fuerte, pero si hay algo que hacer en Hiroshima para leer y aprender, es entrar acá.
- Está ubicado bordeando el Parque Conmemorativo de la Paz.
- La visita se realiza en interiores, con salas cronológicas que explican el contexto histórico, el impacto inmediato de la explosión y sus consecuencias a largo plazo.
- La entrada es económica y puede pagarse con tarjeta.
- El recorrido es lineal y no muy largo, y la información está disponible en varios idiomas, una vez más porque este lugar funciona como un recordatorio para el mundo entero, no solo para Japón.
Suele haber mucha afluencia de visitantes, por lo que lo ideal es no hacerlo apurado. Esto te lo digo pero no lo hago, a mi se me hizo muy fuerte en algunas partes y me apure para salir. El contenido es intenso: se presentan objetos personales, testimonios y reconstrucciones que ayudan a dimensionar el impacto humano del bombardeo.
Además de la Cúpula, algunos edificios lograron sobrevivir al bombardeo. Hoy funcionan como espacios cotidianos que recuerdan que la vida continuó incluso entre las ruinas. Nosotros no los visitamos todos, pero existen una escuela y un banco que resistieron parcialmente. Por lo que se puede ver, no tienen demasiado contenido para recomendar que los busques.
Taisho-ya Kimono Shop
Lo que sí vimos (y al que suelen llevar los voluntarios durante el tour) es el edificio que era una tienda de kimonos, hoy conocida como la Casa de Descanso del Parque Memorial de la Paz de Hiroshima. Está dentro del parque, entre el puente y la Cúpula, por lo que es muy probable que lo veas al recorrer la zona. El edificio tiene varias plantas con distintos usos: imágenes, videos, cafetería, información turística y una pequeña tienda. Pero lo más importante está en el subsuelo. Se puede bajar y ver el sótano, que conserva el aspecto del edificio después del bombardeo.
Como en muchos de estos lugares, lo que más impacta es la historia. En ese momento, uno de los trabajadores fue enviado al sótano a buscar algo y solo por estar allí en ese instante, se salvó la vida. Un gesto mínimo, un lugar que nadie elegiría estar, y eso terminó marcando la diferencia.
Sala Conmemorativa Nacional por la Paz de las Víctimas de la Bomba Atómica
Creada para honrar a todas las personas que murieron a causa de la bomba atómica, incluyendo a quienes fallecieron años después por enfermedades vinculadas a la radiación. A diferencia de otros memoriales, acá el foco está puesto en las personas, una por una.
Es un espacio subterráneo, silencioso y muy sobrio. En una sala central circular, con luz tenue y una fuerte sensación de pausa, se alberga el registro oficial de las víctimas, que continúa actualizándose hasta hoy. Esto deja algo muy claro y muy duro: la bomba no terminó en 1945.
Fui porque sentía que, si estaba ahí, tenía que ver todo lo que figuraba en la lista. Pero siendo honesta, no creo que sea un lugar imprescindible para todos los turistas. Es un espacio profundamente respetuoso y silencioso, más pensado para la memoria y la contemplación que para la visita turística en sí.
Del tren bala al ferry
Es muy probable que llegues a Hiroshima en un tren bala desde otra ciudad. Tené en cuenta que las estaciones suelen ser enormes, con muchísima información y, en general, poco inglés. Dicho eso, moverse por Hiroshima es más simple.
La ciudad tiene un medio de transporte muy característico y fácil de usar: el tranvía. Además de ser pintoresco, te permite ver la ciudad a nivel de calle y conectar los puntos principales sin complicaciones. En nuestra experiencia, igualmente, muchas zonas son caminables y el tranvía se vuelve más un complemento que una necesidad.
La excepción es, claro, cómo llegar a la isla. Para eso vas a ver claramente indicado el acceso al ferry. El ticket se puede comprar en el momento y el trayecto es corto. Como siempre, revisá el horario de regreso, sobre todo si vas y volvés en el día.
Nota: si tenés un pase regional de trenes, es posible que el ferry esté incluido y solo tengas que pagar una pequeña tasa adicional, en lugar del pasaje completo.
Y ahora sí, dejamos atrás la parte más intensa del recorrido y pasamos a algo completamente feliz: una isla, ciervitos sueltos y callecitas japonesas!
Itsukushima: La Isla Sagrada
Miyajima: historia y contexto
A diferencia de muchos edificios en Japón que son reconstrucciones recientes, este santuario es realmente antiguo. Su origen es del siglo VI, una época en la que en Europa comenzaba la Edad Media, mientras que en Asia China atravesaba grandes dinastías y el budismo se expandía por la región.
En Japón, ese mismo período fue clave para la formalización del sintoísmo, una forma de entender la espiritualidad basada en la relación directa entre naturaleza, paisaje y lo sagrado. La isla de Miyajima ya era considerada sagrada antes de que se construyera el santuario. Justamente por eso, los sintoístas levantaron el Santuario de Itsukushima y el Gran Torii sobre pilotes, de modo que no tocaran la tierra y no profanaran la isla.
Esa decisión explica por qué el santuario parece flotar cuando se lo ve con marea alta. Por su antigüedad, su valor cultural y su forma única de integrarse al paisaje fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1996.
Nota importante sobre el torii: El torii (estas puertas rojas tan lindas donde seguramente te saques fotos) siempre cumple la misma función: marca la entrada a un espacio sagrado, es decir, el paso de lo mundano a lo espiritual. Si querés ser respetuoso, podés imitar el gesto local y hacer una pequeña reverencia cada vez que lo atravieses.
Datitos pa' el viaje al torii flotador
- Con marea alta, el torii parece flotar; con marea baja, se puede caminar hasta cerca de él.
- Si el clima acompaña, podés mojarte los pies y caminar por la playa, por lo que recomiendo llevar una toallita de secado rápido.
- Tanto el torii como el santuario están en la costa, muy cerca de donde llegás en ferry.
Tiendas y ciervos
La escena es única: una calle comercial tradicional japonesa compartida con ciervos sueltos, algo que define mucho la experiencia de la isla.
Apenas bajás del ferry, entrás en la calle comercial de Miyajima, una de las más pintorescas del viaje. Está llena de tienditas, puestos de comida, souvenirs y dulces típicos.
Aparecen los ciervos* todo el tiempo. Caminan entre la gente, se meten en las tiendas y están completamente acostumbrados al turismo. No son salvajes, pero siguen siendo animales: conviene no alimentarlos, cuidar mochilas y bolsas, porque son muy curiosos.
Vas a ver la hoja de arce japonés (momiji) por todos lados: carteles, envoltorios y recuerdos. Miyajima es uno de los lugares más famosos de Japón para ver el cambio de color de las hojas en otoño, y con el tiempo el momiji se convirtió en el símbolo de la isla.
*Los ciervos de la isla son ciervos sika, nativos de Japón y muy vinculados a los santuarios sintoístas. Tradicionalmente se los consideraba mensajeros de los dioses dentro del sintoísmo, por eso caminan libres y están protegidos.
El Monte Misen y el teleférico
Miyajima también se recorre hacia arriba. El Monte Misen es el punto más alto de la isla y un lugar importante tanto por su naturaleza como por su valor espiritual. Desde arriba hay vistas abiertas al mar interior de Seto y a las islas que lo rodean.
Para llegar a la parte alta del Monte hay 2 opciones. La más conocida es el teleférico, y si tenes ganas y tiempo existen senderos para subir caminando. Estos tres son los senderos principales:
-
Daishō-in Course: pasa por el templo Daishō-in, es uno de los más interesantes a nivel espiritual.
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Momijidani Course: el más popular, especialmente lindo en otoño.
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Omoto Course: más largo y menos transitado.
Una vez arriba, vas a encontrar:
- Daishō-in, el templo budista más importante de la isla.
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Misen Hondo, asociado al llamado “fuego eterno”, una llama encendida hace más de 1.200 años por el monje Kūkai durante su retiro espiritual. La tradición cuenta que el agua hervida con este fuego tiene propiedades curativas. Esta misma llama fue utilizada para encender la Llama de la Paz.
-
Reikado Hall, otro pequeño edificio religioso.
-
Miradores del Monte Misen, con vistas abiertas al mar y las islas.
Teleférico del Monte Misen
- Es la opción más simple para subir. El recorrido tiene dos tramos y no llega hasta la cima exacta: desde la estación superior hay que caminar unos minutos más hasta los miradores/templos.
- En lo alto del teleférico hay baños, máquinas expendedoras de bebidas y una pequeña tienda, algo útil antes o después de recorrer.
Existe un shuttle/bus local que acerca hasta la zona del teleférico, pero no siempre está operativo.
Recomiendo hacer la caminata hasta la base del teleférico. El paseo es muy lindo: senderos tranquilos, vegetación, pequeños puentes y un ritmo que acompaña bien la energía de la isla.
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